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Regreso

 

    

 

 

 

 

 

 

Mario carretero, Juan Ignacio Pozo, Mikel Asensio, Compiladores, “La enseñanza de las Ciencias Sociales”, Edit. Visor, Madrid, 1997, 263 PP.

 

                        “La vieja enseñanza de la historia partía de una idea muy simple del aprendizaje: consistia en repetir largas listas de reyes y batallas, lentos rosarios de fechas y de hechos. La palabra clave era memorizar. Cuanto más se repetía, más se aprendía. La teoría de aprendizaje que subyacía era una asociacionismo ingenuo, según el cual nuestro saber consistía en una gran almacén de datos, ideas y trozos de realidad…. Así, se creía que el aprendizaje tiene por función reproducir conocimientos, no elaborarlos, y por ello la única estrategia posible para aprender algo era repetirlo hasta el hastío”

 

            Pero una de las razones que justifica la enseñanza de la historia es que “solo ésta permite realizar una revisión critica tanto de los hechos como de las asunciones interpretativas incorporadas en esas versiones del pasado.” Por lo tanto “nuestro conocimiento de la realidad presente exige inevitablemente un reconocimiento del pasado”.

 

            “La enseñanza de la historia puede ayudar al alumno a situarse en el mundo que vive y superar a su vez su óptica muchas veces localista y presentista del mismo.” Es por esto que Jesús Domínguez nos habla de 4 grandes metas que debe de poseer la enseñanza de la historia en los niveles educativos obligatorios:

            “1.- Introducir al alumno en la comprensión de los rasgos fundamentales de nuestro mundo contemporáneo, a través del estudio de sus antecedentes pero también de contrastes históricos. Así mismo, proporcionarle los medios par integrarse críticamente en la comunidad en que vive.

            2.- Desarrollar su conocimiento y comprensión de la naturaleza social e individual del ser humano, iniciándole en la comprensión de los complejos procesos de cambio social y posibilitando el estudio de casos individuales que enriquezcan su experiencia personal.

            3.- Desarrollar en él tanto su capacidad para el análisis, síntesis y evaluación de las fuentes de información, como actitudes intelectual y socialmente tolerantes.

            4.- Formarle en el respeto y valoración del patrimonio histórico artístico, desarrollar su sensibilidad estética y su capacidad para ver el pasado a su alrededor, enseñarle a disfrutar de todo ello.”

           

            Un aspecto fundamental para poder lograr estas metas son las estrategias de enseñanza que se deben seguir, entendiendo por estrategias de enseñanza al “conjunto de decisiones programadas con el fin de que los alumnos adquieran determinados conocimientos o habilidades. Esas decisiones afectarían tanto al tipo de materiales que deben de presentarse para ser  aprendidos como a su organización y a las actividades que deben desarrollarse con los mismos, y tendrían por finalidad hacer que su procesamiento fuera óptimo.”

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